Al hilo de nuestro anterior artículo, donde hablábamos de cómo tenían que ser nuestras relaciones con los demás para que significasen algo en nuestra vida, querría comenzar diferenciando entre dos conceptos que a menudo se confunden o entremezclan. La soledad y el aislamiento.
La soledad es un sentimiento, una percepción subjetiva cuya interpretación varía en función de la persona.
El aislamiento sin embargo hace referencia a una circunstancia física, una situación en la que las personas se encuentran privadas del contacto con otras por diversos motivos.
